31 mar. 2009


Murakami te hipnotiza, te da la vuelta como un calcetín, y te lleva en un viaje surrealista y sugerente por los rincones más íntimos de tu alma. Te enfrenta a una radiografía de los más escondidos deseos y motivaciones de la condición humana, para que tú mismo no tengas más remedio que reconocer los que forman tu solitario y personal mundo de sueños. Cada frase suya agita una luz diferente en cada uno, obligándote a buscarle lugar en una realidad pretendida que sólo puede sobrevivir alimentándose de tus entrañas. Después de leer a Murakami no tienes más remedio que relacionarte con el resto de novelas como con una simple concatenación de palabras que distraen tu mente. Las otras dos opciones posibles es leerle sólo a él, o ponerte a escribir sobre lo que surge de lo más profundo de ti mismo, buscando las llaves que abran todas las puertas. Suerte, porque parece que Murakami ya tiene en su poder la llave maestra.

2 comentarios:

  1. Grande Murakami, si señor. Estuvo en España recientemente. Unos niños de un colegio gallego lograron lo que nunca pudo hacer su editora en España, que el maestro pisara suelo patrio. Hasta se atrevió con unos percebes....

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  2. No conocía esta faceta literaria tuya! Qué bueno descubrirla!

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