29 ago 2018

Rashil


Me alejo para verte en todas partes como una criatura mágica
que llega solo en los delirios de la ausencia
viajando sola pero omnipresente
en el imaginario colectivo de los buscadores de cuentos.

Funcionas como una bomba de semillas
que se desactiva con la norma
explotando con la creatividad,
dejando una onda expansiva de recuerdos
entre las víctimas que pisan tus instintos.

Yo me siento, tranquilo, a ver florecer las semillas voraces
bajo tus sombras
mordisqueo pequeñas dosis psicoactivas de los hongos venenosos
que aparecen en tu bosque encantado, con forma de risa.

Allí te muestras, en la frondosa copa dorada
de árboles que nacieron milenarios
a los que trepas y de los que saltas
sabiendo que la bruma es suficiente
para acolchar tus noches caídas.

Imagino engañarte para cogerte al vuelo,
y acurrucarte a mi vera
hasta que tomes aire de nuevo y te pierdas
por las madrigueras oscuras
que son tu laberinto y tu juego.

Mira


Mira la nieve como silencia la piedra
como acuesta a los seres y a la hierba
como desvanece los bordes
y los vuelve luz

Mira la arena como acalla las sombras
como aviva las grietas y ahogan el aire
sus nieblas de sal
como inunda con delirios el temor

Y mira, en la tempestad, como se niega el horizonte
como los vuelos se ensordecen
como el latido abisal se agita
desde la oscuridad

Mira la tierra.
Mira como entretiene al tiempo para nunca verlo encerrado
Mira como habla, con susurro y con grito
como agoniza y renace.

Mira, maravíllate o muere con ella

Gentrificación


Diferentes capas, seres relacionándose hacia el centro del mandala urbano. Desconocidos compartiendo casa, todos observando, nadie atento. Como una misma máscara bien reconocible, con diferentes caras que la usan y la olvidan, pero que quieren volver a ponérsela impecable, tras tomarla del suelo. Un escenario con un público que mira los asientos vacíos esperando el aplauso. Solo les une el amor por el teatro, que sobrevive porque todos los actores pagan la entrada. Entre bambalinas están los que lo hacen posible. Estibadores, artesanos, currelas. Sostienen y cuidan la madera, mantienen la tradición en el backstage, como una masonería de la costumbre. La pelea entre la fama efímera y una vida dedicada a las tablas, al elegante olor del tapiz en silencio. Ese extracto de no sé qué es lo único que se llevan, el mismo aroma que atrae al artista turístico y su ego ciego.

12 abr 2018

Sanación nocturna

Como haciendo caso omiso al ocaso
apareces de sombras alargadas
tapando el horizonte
crepuscular lo hueles
Es quitando la “r” a nuestros “versos”
que echo mano de faltas convenientes
y estrenando nuevos labios
tornamos abrasivos
Retozamos, los ciegos
sobre mutuos pasados convocados
que ante cualquier fantasma
sudamos y sanamos lo pactado
Escuchando al presente
llegar alzado a alabar al alba
al sol recibiremos
abalanzándonos sobre la llama

2 dic 2017

Callejón sin salida

Vivimos en un callejón sin salida
en ocasiones oscuro, pensamos que doblará la esquina en algún punto
o que podremos retroceder

Cuando luminoso, calculamos los pasos que nos quedan
entramos en portales ajenos, alargamos el té que nos ofrecen
miramos de reojo por la ventana el camino irreversible

Cambiamos de acera, cruzando con cuidado
y entramos en otro portal, buscando una excusa
necesito ir al baño, hacer tiempo

No llevamos el calzado adecuado para este tramo
me resguardo de la lluvia bajo un alféizar anónimo
miro y admiro las flores del último patio
qué pena no poder olerlas. Demoraría todo un poco más

Cuando es oscuro, caminamos temerosos
rápido, recto, mirando de reojo entre las sombras
seguimos desesperados hasta toparnos con una pared
intuimos que este callejón merecía más calma
y una linterna

18 nov 2017

Vida

La poesía (la vida) debe enfriar el café
hacerte sordo a las miradas, y ciego a la indiferencia
maridar con la música de los presentes

Debe animarte a pintar con tiza las paredes de la incertidumbre
a hacer garabatos con tu vida
abrir el tejado y revelarte el ánimo del día, la lucha que te toca disfrutar

Es la excusa que me hace verte
la que hornea el pan de madrugada, y pone burbujas en el camino
la que te hace volver donde nunca estás solo

Decía Leopoldo María
que la vida es una enfermedad incurable
donde solo se oye el sonido del viento
llevándose las sombras al país de nunca jamás

Antes escribía para transformar el dolor en belleza
ahora escribo para hacer, de la belleza, luz

Payasos sagrados

Cada vez son más los (falsos) payasos sagrados
yo soy uno de ellos
como quien busca la llamada y dice escucharla
hay que rechazarla hasta saber que es cierta
hay que aceptarla y trabajarla sin mirarla a los ojos
hasta que la respuesta salga incontrolada por los poros

Ignoro porqué la contradicción es un talento
y el humor el único mensaje que perdura
mi único crédito en el descrédito

No sé por qué cambio de forma
si para hablar el lenguaje de la vida inquieta
o escapar de mi propia muerte

Probablemente ambas