Hoy esta lloviendo, después de varias semanas sin ver una gota. Debe ser la última lluvia de la temporada. Me cae bien el tiempo del Congo. Es un tiempo decidido. O los chaparrones repentinos te calan, o el sol te pela la piel. Nada que ver con ese rollo dubitativo del clásico tiempo inglés, que si medio nublado y medio chispeando trescientos días al año. Tanta indecisión desespera. Aquí las fuerzas naturales siguen teniendo voz y voto. Determinan la vida rural y condicionan la urbana. Quizá sea una de las pocas ventajas de no estar tan desarrollados en cuestión de infraestructuras y tecnología, que no les hace falta un fenómeno natural a gran escala de cuando en cuando para volver la vista al cielo y acordarse de que el agua no sale del grifo por ciencia infusa. Aquí un chaparrón de los gordos bloquea la mitad de los barrios, y la gente pierde la mitad del día para llegar a su trabajo. Los coches se quedan descansando en el barro y los chavales chapotean en los charcos y se embadurnan. La red eléctrica se bloquea (más de lo habitual). Los suministros del mercado se resienten y ya no puedes comprarte esas bananas tan ricas. Nada de importancia para los privilegiados, simples anécdotas. Pero quien pensaba tardar dos días en venir a hacer una gestión a la ciudad desde aquella aldea va a tener que manejarse para recuperar algunos días más. Y eso aquí no es moco de pavo. Se dice que la alta montaña enfría y ennoblece a sus habitantes, y que el calor y la brisa de la costa calienta y despreocupa las almas en las playas. Aún no acierto a adivinar de qué manera la mezcla de sol duro y lluvia impulsiva moldea a los congoleses. Mira, quizá sean simplemente eso. Duros e impulsivos. Y también saturantes a ratos, para no ser tan condescendiente. En cualquier caso, no podía dejar de dedicar unas líneas a esta lluvia tan generosa que crea una cortina blanca y amaina los colores, y que te embruja con su sonido constante y chasqueado. Que te exige unos minutos para dejar lo que estés haciendo, y dedicárselos solo a ella. A mirarla en silencio simplemente.